![]() |
|
||
| ¿Cuándo arrancó su vida empresarial? Soy diseñador autodidacta de ropa y accesorios desde que tengo 14 años. Y cuando se creó la carrera fui docente titular de la cátedra de Accesorios de la Universidad de Buenos Aires. Arranqué con ropa, después accesorios y volví a la ropa. Cuando comencé no había shoppings ni era tan importante el concepto de marcas como ahora, y le vendía a locales multimarca. A los 17 ya tenía mi propia marca de ropa. Tres años después, viajé durante un año por Europa. Cuando volví, me dediqué a los accesorios y estuve durante una década dedicado al rubro. Hasta que a finales de los `90 me instalé en el barrio porteño de Palermo, cuando ni remotamente era lo que es hoy. Y después de la crisis de 2001 inventé Sixfeet. ¿Cómo empezó y en qué consiste Sixfeet? Sixfeet arrancó con una inversión original de US$ 10.000. Y la línea de ropa está conformada por remeras, buzos, jeans, camperas, sweaters, trajes de baño, shorts, bermudas, camisas y bóxers. ¿Qué lo llevó a emprender la apertura de una marca cuando la mayoría de las firmas optaban por cerrar o retraerse? Lo hice porque noté que estaba la oportunidad de arrancar con una propuesta diferente de ropa urbana para hombre, cuando antes venía haciendo vestimenta para mujeres. Arranqué con un local en Cariló en la costa bonaerense y otro en Palermo. En esa época, había locales multimarca de ropa urbana, pero eran todas extranjeras. Entonces, sumando esta falta de marcas de diseño nacionales y la oportunidad económica, empezó Sixfeet, que vendría a ser, en inglés, la medida ideal de una marca de surf. Porque, originalmente, se pensó como ropa de día para los surfistas y skaters. Y traté de darle una mirada más urbana, no sólo dedicada a quienes practicaban esos deportes, sino también relacionarla con la música o el arte a través de distintas pinturas o frases, por ejemplo. Al principio, la gente pensaba que era una marca importada, por el nombre, pero fue algo estratégico. ¿Con qué problemas se encontró en el inicio? En 2003, abrimos el primer local. Fue todo a pulmón y reinvirtiendo todo lo ganado, porque no teníamos crédito de bancos. De entrada, tuvimos buena aceptación local y de turistas hasta el punto que después de tres años el local multimarca de Cariló se convirtió en Sixfeet y abrimos otro nuevo en Quilmes, provincia de Buenos Aires. También inventamos otra marca, Kaya Pure, que está inspirada en la cultura cannábica. Originalmente surgió como parte de una línea de diseño, pero se desprendió como marca propia en 2005. ¿Qué tiene en cuenta a la hora de diseñar? En general, hago un mix con las tendencias que vienen de Estados Unidos y Japón y, un poco menos, de Europa. Difundimos una cultura relacionada con el Art Toy, es decir, muñecos de arte y toda una onda de vida que está relacionada con eso. Buscamos darle, siempre, un extra al cliente. Hace tres años, abrimos nuestro propio espacio de arte y sacamos la línea Art Pack, que incluye a artistas de distintas ramas haciendo dibujos originales para la marca, además de otros que ya existían como cuadros. También llevamos adelante distintos proyectos para la tienda del Malba. Para inspirarme, tengo en cuenta todo lo que pasa en la ciudad, su música, sus movimientos sociales, lo que pasa en Internet. Hoy, por ejemplo, nuestro tema es la cultura pop. ¿Ha pensado en exportar? Estuvimos en exposiciones en Alemania y en Japón. A partir de entonces, se empezaron a abrir canales de exportación. Aunque previamente ya estábamos vendiendo a Uruguay, Chile, España y, más recientemente, Dinamarca y Austria. ¿Qué planes tiene a futuro? La idea es seguir expandiéndonos a través de los locales multimarca, ya vendemos en más de 50, y con la exportación. A futuro, veo una expansión de Sixfeet porque cada vez más gente va aceptando y comprendiendo esta concepción de moda, arte y diseño. Y eso se disfruta en ambos lados: a los artistas les interesa participar y la gente quiere comprar arte. Además, estamos lejos de nuestro techo, este mix está para seguir trabajando y cuidando. Es una tendencia del arte contemporáneo. El público puede crecer. De hecho, estamos incorporando líneas para chicos de 4 a 14 años. Antes, la marca estaba dirigida a un público de entre 15 y 40, y es algo que no hay en el mercado que tenga esa onda para los chicos. Cada vez hay más productos en las dos marcas. También está el proyecto de hacer algo para las mujeres proque nos lo piden mucho y el nicho está. Hacer algo masivo, cuidando el estilo y el diseño. 45 años, casado, tres hijos. Vive en Capital Federal. Es artista plástico y dueño de Sixfeet. |